PVPC, precio fijo e indexado: en qué se diferencian de verdad
Las tres formas más habituales de contratar la luz no se diferencian solo en el precio, sino en quién asume el riesgo de que el mercado se mueva.
Cuando alguien dice que ha cambiado de tarifa para pagar menos, normalmente no está cambiando el producto: está cambiando quién soporta el riesgo de que el mercado se mueva. Las tres modalidades habituales de suministro eléctrico responden a esa pregunta de forma distinta.
PVPC: el mercado, hora a hora
El precio voluntario para el pequeño consumidor es una tarifa regulada cuyo término de energía se calcula con una fórmula que incorpora los precios de los mercados diario e intradiario. El consumidor paga lo que cuesta la energía en cada hora, de modo que ve tanto las caídas como las subidas del mercado.
Precio fijo: estabilidad a cambio de renunciar a las bajadas
En una tarifa de precio fijo, la comercializadora se compromete a un precio por periodo —habitualmente punta, llano y valle— durante la vigencia del contrato. El consumidor gana previsibilidad y traslada el riesgo de mercado a la comercializadora, que a cambio incorpora una prima por ese servicio.
Indexada: seguir el mercado con intermediación
La tarifa indexada replica el comportamiento del mercado mayorista añadiendo un término de gestión. Se sitúa a medio camino: el consumidor sigue expuesto a la volatilidad, pero no a la fórmula exacta del PVPC, y la comercializadora cobra por la gestión del suministro.
| PVPC | El consumidor |
|---|---|
| Precio fijo | La comercializadora |
| Indexada | El consumidor, con un margen de gestión |
Ninguna opción es mejor en abstracto. La elección razonable depende del perfil de consumo, de la capacidad de asumir variaciones y de la evolución esperada del mercado.