Por qué la interconexión eléctrica con Francia condiciona la red española
La capacidad de intercambio con el resto de Europa es una de las asignaturas pendientes del sistema eléctrico español y un factor clave en el precio y la seguridad del suministro.
España y Portugal forman un mercado eléctrico conjunto, el ibérico, que a efectos prácticos está poco conectado con el resto de Europa. Esa característica explica buena parte de los precios y de los debates sobre infraestructuras.
Qué es una interconexión
Una interconexión es una línea que permite intercambiar electricidad entre dos sistemas. Su capacidad determina cuánta energía puede fluir de un lado a otro en cada momento. Cuanto mayor es esa capacidad, más fácil resulta importar cuando el precio interior es alto y exportar cuando sobra generación.
Por qué importa
- Amortigua la volatilidad del precio al ampliar el número de agentes que compiten.
- Mejora la seguridad de suministro al permitir apoyarse en sistemas vecinos.
- Facilita la integración de más renovables al disponer de mercados donde colocar los excedentes.
El desarrollo de nuevas interconexiones es lento: requiere acuerdos entre Estados, financiación, tramitación ambiental y años de obra. Por eso la mejora de la capacidad de intercambio es un objetivo de largo plazo más que una solución inmediata.